Esta obra se basó en la documentación acerca de la terapéutica empleada por el curandero, Eduardo Calderón Palomino. El método aplicado en este trabajo ha sido la conversación entre los autores, el maestro curandero y su aprendiz el antropólogo Douglas Sharon. Junto con la lucidez del curandero, siete años de estudio y práctica con Eduardo, facilitaron la redacción de Sharon.